Técnicas de relajación (II): mi relajación infalible

Mi mejor técnica de relajación es la que ahora os voy a explicar. La uso desde hace muchos años y me funciona de maravilla. Me ayuda a desconectar de todo. Es como un premio que me doy, tiempo para escuchar mi cuerpo…

Primero elijo un lugar tranquilo donde nadie me moleste y con una luz tenue. Acostumbro a ponerme velas y algo de incienso, aunque esto lo dejo a tu gusto. Lo importante es que sea un entorno agradable.

La comodidad debe estar por encima de todo, lo mejor será que te sientes o te tumbes y te pongas ropa que no apriete.

Para crear un buen ambiente es muy bueno poner música tranquila de fondo. A mí la música clásica no me va bien, ni tampoco baladas que tarareo sin querer. Suelo escuchar fragmentos de sonidos concretos y a ser posible relajantes, como el mar, el viento, la lluvia… que, como no, descargo de Internet. 🙂

Después de todo esto, respiro de forma lenta, fijándome en mi respiración y concretamente en la fase de retención, tal como os comenté en el post de la semana pasada, y me preparo para eliminar la tensión muscular.

Cierro los ojos y me concentro en una zona concreta de mi cuerpo. Normalmente empiezo por los pies, tensándolos y relajándolos varias veces seguidas, con un movimiento no muy fuerte durante un minuto más o menos. Sigo por las piernas, la tripa… así, hasta llegar a la cabeza.

Para finalizar imagino que me relajo toda y la sensación es como si flotara. A veces intento poner este efecto en práctica a medida que voy relajando las partes del cuerpo y siento como si se elevaran las piernas o los brazos por separado. ¡Es total!

Si esto te cuesta, también está la opción de imaginarte un paisaje maravilloso. Debes dejar la mente en blanco y visualizarlo, que sea tranquilo, a ser posible soleado (siempre da más alegría y positividad el sol que la luna), pero a tu gusto. Que sea agradable y te evoque placer, que quieras pasar allí mucho tiempo. El sonido de fondo que estés escuchando te puede ayudar, así como velas perfumadas u olores determinados, sobretodo al principio. ¡Pruébalo, te sorprenderás! 

Una vez que hayas terminado no te levantes deprisa, sigue con ese estado de calma y placer. Si no, sería tirar por la borda todo el ejercicio.

No olvides que todas estas técnicas debes practicarlas. Seguramente te será difícil relajarte por completo la primera vez que lo hagas, pero la verdad es que no lo sé, hace tanto que practico esta técnica que no me acuerdo de la primera vez que la probé. Eso sí, cuando acabas de hacerla te sientes descansada, con menos dolores y sobretodo nada de estrés. ¡Te lo recomiendo!

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