Opositar en tiempos de crisis

Los empleados públicos son el colectivo laboral que más poder adquisitivo ha perdido en los últimos años. Primero llegó 2010 con la rebaja de una media del 5 por ciento del sueldo. Después vino una rebaja en la tasa de reposición que en 2012 se ha reducido a la mínima expresión. Ahora le toca el turno a la paga extra, que dicho así puede parecer la eliminación de un lujo, de algo “extraordinario”, pero no nos engañemos, se trata de una rebaja del sueldo en toda regla. Para hacernos una idea: si una persona tiene un sueldo bruto anual de 18.000 euros repartido en 14 pagas, la eliminación de una de estas pagas supone una reducción efectiva del salario en un 7,15% aproximadamente.

Teniendo en cuenta el anterior recorte salarial, que los trabajadores públicos casi siempre han tenido congelado el sueldo, y la subida del IPC, parece que no se trata simplemente de la eliminación de una paga extra sino de un nuevo paso en la drástica pérdida de poder adquisitivo de los empleados públicos.

Y todas estas medidas se han adoptado para combatir un déficit que estamos comprobando que no se ha terminado de controlar y se han mostrado del todo insuficientes para la confianza de los mercados.

Llegados a este punto, parece lógico que todo esto pueda desalentarnos en nuestras oposiciones. Algo que debemos sumar a la efectiva reducción de convocatorias anunciada para este ejercicio y probablemente en buena medida para el siguiente. Digamos que todo, en principio, puede empujarnos a reconsiderar nuestra decisión de prepararnos para trabajar en la administración pública.

Lo cierto es que a pesar de la situación general sigue siendo atractivo trabajar como empleado público.  La situación del empleo fuera de la administración tampoco es que sea alentadora. No hay trabajo, se destruyen empleos y también se rebajan los sueldos. A pesar de los pesares los empleados públicos siguen teniendo una mayor estabilidad laboral.

¿Vale la pena seguir opositando? La respuesta a esta pregunta se halla dentro de cada uno de nosotros. ¿Tenemos la posibilidad de esperarnos a nuevas convocatorias?¿Cuánto tiempo podemos aguantar en el limbo de nuestros estudios? ¿Si nuestra convocatoria se hubiera producido este año, teníamos opciones reales de conseguir la plaza? ¿Cuánto deseamos la plaza para la que nos estamos preparando?

Todas estas cuestiones pueden tener múltiples respuestas. Si decides seguir opositando mi consejo es que intentes darle la vuelta a la situación y veas una oportunidad en todo lo que está sucediendo. Ahora dispones de más tiempo para preparar tus oposiciones. Si tienes pocas expectativas de colocarte en el mercado laboral, siempre es mejor estar activo que parado aunque el trance sea largo y esté lleno de interrogantes. Seguramente deberás replantearte tus estrategias de estudio. Ampliar el abanico de plazas a las que aspirar. Preparar un plan b por si todo acaba saliendo mal. Adaptarte a las ofertas de empleo público y convocatorias de oposiciones que vayan saliendo.

No se trata en absoluto de aceptar la situación. Se trata de aprender a enfrentarse a ella con éxito. Así que, como ya comentamos en los inicios de la andadura de este blog, si quieres opositar, ¡a por todas!

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