El PP ya habla de eliminar empleo público

Esto de la crisis es como una locomotora fuera de control cayendo desbocada por el precipicio. No hay día que pase que no nos llevemos un buen susto y ahora parece que le llega el turno al empleo público.

La diputada del PP y presidenta de la Comisión de Economía y Competitividad en el Congreso, Elvira Rodríguez, salió ayer a la palestra con unas declaraciones en las que venía a decir que no basta con rebajar el sueldo de los funcionarios, sino que es necesario eliminar empleo público.

Y puso fecha para el hachazo: según dijo, el ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas lo prepara para 2013.

Se trata, que yo sepa, de la primera vez que un representante del partido en el Gobierno anuncia explícitamente la existencia de un plan para eliminar puestos de trabajo en los sectores públicos.

Eso sí, la diputada no hablaba de despedir funcionarios sino “de empleos públicos, los que están en la periferia, en todas esas personificaciones, hijos que han crecido al amparo de la bonanza. Sus empleados no son funcionarios pero son empleados públicos también, y a esto no queda otro remedio”. Estas fueron sus palabras.

¿De qué tipo de empleados públicos estaríamos hablando? Pues de todos aquellos que no son funcionarios, aunque el campo es tan amplio – podrían entrar desde el personal laboral hasta el personal de confianza en las administraciones- que las dudas sólo se resolverán cuando se conozcan los detalles del plan.

Dicho esto, está más que demostrado que en España no sobran empleados públicos sino que, por el contrario, a pesar de su complicado engranaje administrativo sigue siendo uno de los países de la Unión Europea con menor ratio de funcionarios por habitante. Y son numerosos los colectivos de trabajadores públicos que exigen un incremento de personal para poder mantener unos mínimos de calidad en sus servicios.

A diferencia de lo que ocurre en otros países como Grecia o Italia, donde son incontables los casos de sobredimensionamiento innecesario y fraudulento de plazas, en España el empleo público no supone un gran problema para la economía. La deuda del Estado proviene de despilfarros como la ayuda a la banca, aunque luego le toque pagar el pato a los ciudadanos y especialmente a los funcionarios.

Donde sí que habría mucho que recortar es en los sueldos de altos cargos y puestos de confianza de las administraciones y, sobre todo, empresas públicas, muchos de ellos creados expresamente para satisfacer a los familiares y militantes del partido de turno.

También debería de plantearse una reforma general de las administraciones públicas que reparta bien las competencias entre ellas evitando la duplicidad de atribuciones y la existencia de pesebres institucionales.

En mi opinión es ahí donde deberían aplicarse las tijeras. Y con el dinero ahorrado se debería invertir, entre otras cosas, en crear más puestos de funcionarios, que hacen mucha falta.

Ya veremos en qué acaba todo esto, pero tal y como funcionan nuestros políticos dudo mucho que la poda se haga bajo criterios racionales o no sirva para otra cosa que para privatizar algún servicio público. Sea como sea, las declaraciones indican que la sequía de plazas que padecemos este año puede alargarse durante el siguiente. Crucemos los dedos.

Cerrar menú