Llegan los primeros despedidos pese a tener oposición

Hasta el momento la mejor manera de evitar ser despedido del sector público era haber sido contratado mediante un proceso de selección. Sin embargo, desde la última reforma laboral las administraciones públicas pueden aplicar Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) a sus laborales fijos y deshacerse de ellos aunque hayan pasado por unas oposiciones tan duras como las de cualquier funcionario de carrera con plaza.

Lo que en su momento advertimos comienza a hacerse realidad. La eliminación de la Agencia de Protección de Datos ha provocado un ERE que afecta a todo su personal laboral, la mayoría del cual accedió a su puesto mediante un concurso oposición. En la Comunitat Valenciana acaban de despedir a seis personas que trabajaban para el Consell Valencià de l’Esport. Todas habían accedido al puesto mediante un concurso público. En otros sitios como Canal 9, la televisión pública valenciana, están a la espera de que se ejecute un ERE que despedirá a 1.198 personas. Haber sido seleccionado mediante oposición no será obstáculo para salvarse de la quema. De hecho, el personal que tiene más papeletas para quedarse es el que en su día fue contratado a dedo.

Para nosotros lo más grave de todo esto es que a la hora de despedir empleados públicos dé igual que hayas pasado por un proceso selectivo basado en los principios de igualdad, objetividad y transparencia o que te hayas colado por alguna de las rendijas que permiten la arbitrariedad en el acceso a la función pública. Esto no hará más que aumentar los males que padece la administración pública, en cuanto a enchufismos y dependencia de los gestores políticos de turno. Que se mantenga a los amigos por encima de los mejores y que, para mantener su puesto de trabajo, un laboral fijo se lo piense dos veces antes de ponerle trabas a sus jefes.

Por supuesto, esta medida solamente afecta al personal laboral y no tiene nada que ver con los funcionarios, que de momento siguen siendo intocables. Pero si eres opositor te interesa saber que los puestos que antes correspondían solamente a funcionarios ahora se están dando cada vez más a personal laboral.

Ambos tipos de trabajadores son empleados públicos y teóricamente han accedido a su puesto mediante un duro proceso selectivo. Pero los primeros son más independientes, se rigen por el Estatuto del Empleado Público y solo pueden ser despedidos por razones muy objetivas y justificadas. Los segundos, en cambio, tienen un contrato laboral y aunque la mayoría debe pasar por un proceso selectivo que es igual de duro y riguroso que el de los funcionarios, cada vez existen más casos -sobretodo en las entidades locales- en los que entran de chiripa a través de alguna rendija legal. Lo que hace que el despido masivo e indiscriminado de personal laboral, sin atenerse a los motivos que justificaron su ingreso, sea injusto y no haga más que aumentar las ineficiencias y arbitrariedades del sistema. En vez de avanzar, vamos atrás como los cangrejos.

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